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Amor América Gallery tiene por objeto  promover a nivel internacional la obra de Maestros latinoamericanos modernos y contemporáneos de reconocido valor (consolidados), con particular atención a la promoción y venta de la obra del Maestro Roberto Aguerre. La galería opera sea en el mercado primario que en el secundario.

Las sedes de Roma, Porto Santo Stefano y Montevideo – esta última en función de la estrecha colaboración con Juan Palleiro Galería de Arte – constituyen una propuesta que se distingue por su novedad absoluta en los tres respectivos países.

Amor América Gallery cuenta, además, con un calificado servicio de asesoramiento sobre la obra de los Maestros que representa, en el contexto de la rica cultura latinoamericana, con particular atención a las artes visuales y se dirige a coleccionistas privados y públicos, participando también en prestigiosas subastas de Arte Latinoamericano y muestras-mercado internacionales.

 

Ensayo breve: Arte, Cultura y Pintura latinoamericana - Roberto Aguerre Ravizza

Arte y cultura

La pintura latinoamericana contemporánea

I

En el contexto a continuación delineado se coloca la actividad de Amor América Gallery con sedes en Roma, Bruselas y Montevideo.

Coordenadas históricas.

Antes que la peluca y la casaca

fueron los ríos arteriales:

fueron las cordilleras, en cuya onda raída

el cóndor o la nieve parecían inmóviles:

fue la humedad y la espesura, el trueno

sin nombre todavía, las pampas planetarias.

Así la América precolombina en la fulgurante mirada de Pablo Neruda.

En la época del descubrimiento, a fines del 400, existían tres grandes centros de civilización latinoamericanos: en México los Aztecas, los Mayas en Meso América, Guatamala, parte de Yucatán, occidente de Honduras y El Salvador, finalmente los Incas en Perú, Bolivia, Ecuador, norte de Chile y noroeste de Argentina.

Tres imperios compuestos por una constelación de pueblos.

Los Mayas por ejemplo, eran grandes astrónomos. Su calendario era más preciso que el actual gregoriano. Todos, capaces de notables obras arquitectónicas y de ingeniería hidráulica, fundamental en la cultura del maíz que nutría millones de personas cuando en Europa la ciudad más grande contaba doscientosmil habitantes. Cultivaban también el tomate, el cacao, gran variedad de papas, frijoles, palta, calabaza, ananás y un largo etcétera.

Excelentes en las ciencias y las artes, no conocían, sin embargo, la rueda, la pólvora ni el caballo, esenciales en la guerra. Poco o nada sabían de la navegación de ultramar y eran altamente vulnerables a las enfermedades portadas por los Conquistadores.

Con estas premisas es claro que debían perder en poco tiempo la famosa Guerra de Conquista, ocupación y sucesiva colonización, como el mismo Neruda recuerda:

América profunda, sumergida

madre de los metales. Te quemaron,

te mordieron, te martirizaron,

te corroyeron, te pudrieron

más tarde…

Apenas iniciado el período colonial se desata la carrera por el acaparamiento de las ricas posesiones, dichas «territorios de ultramar», protagonizada por los imperios de España, Portugal, Inglaterra, más Francia y Holanda, todas potencias coloniales de la época en lucha entre ellas, presentes a vario título en América.

En el mismo período se constata una forma de esclavitud de retorno impuesta a personas capturadas en África, cuando en Europa formaba ya parte de la antigüedad, como si el hombre no fuera capaz de renunciar al sometimiento de otros hombres, re proponiéndola en diferentes contextos. Efectivamente, la totalidad del sistema económico de la época colonial, non sólo americana, se funda sobre esta forma de neo esclavitud.

Frecuentes en las colonias de centro y Sudamérica de la época la venta de lotes compuestos por un cierto número de animales – caballos, vacas, ovejas – un instrumento musical y «una negra joven», a veces con su niño de corta edad en brazos.

El término «quilombo» popularmente usado hoy en el Río de la Plata, significa burdel. También fue la palabra usada en el ‘800 para señalar las regiones brasileras donde los esclavos de origen africana organizaban sus propias comunidades compuestas por personas que buscaban la libertad y por esta razón duramente combatidos.

En una palabra era necesario eliminar aquellos lupanares.

Así, Brasil es el último país del mundo en abolir formalmente la esclavitud en 1888 con la famosa Lei Aurea promulgada por Doña Isabel, princesa llamada A Redentora por el gesto que marcó el fin de su Imperio brasilero de origen portugués. obligándola al exilio en Francia, donde muere en 1921.

II

Pasemos ahora, rápidamente, a la latinoamérica de los años ’70.

Antes que nada digamos que hoy sabemos con certeza que latinoamérica fue escenario de una guerra para nada fría, donde, entre otras linduras, florecieron regímenes llamados «Gorila». Brasil, Argentina, Uruguay y Chile fueron escenarios particularmente violentos.

La «desaparición» de personas fue de uso común en ese período.

Desde el punto de vista cultural, en el contexto del conflicto entre los dos bloques mundiales de la época tiene lugar el llamado boom de la literatura latinoamericana, con escritores del calibre del cubano de origen francés Alejo Carpentier, el mexicano Octavio Paz, el argentino Jorge Luis Borges, el paraguayo Augusto Roa Bastos, el brasilero Guimaraes Rosa, los peruanos Mario Vargas Losa y José Maria Arguedas, el colombiano Gabriel García Márquez y el uruguayo Juan Carlos Onetti, precedido antes del mismo boom por el espléndido compatriota Felisberto Hernández, padre, según Italo Calvino, de la estación de la cultura latinoamericana llamada Realismo Mágico.

Mucho antes, en la segunda mitad del seiscientos mexicano, vivía una mujer muy especial, Sor Juana Inés de la Cruz, excelente tanto en la creación de exquisitos dulces como en la composición de maravillosas obras entre las cuales sus famosos sonetos, hoy clásicos del barroco, desarrollado con características propias durante el Siglo de Oro español.

El grupo compuesto por las primeras figuras del boom más arriba indicadas, coadyuvados por un nutrido número de intelectuales de varia proveniencia, dedicados a muchas actividades, constituye la punta de lanza de una intellighenzia que al concluirse la guerra fría abrirá un nuevo curso en la cultura latinoamericana.

Se podría decir que el espíritu o sea el pensamiento latinoamericano florecen y se iluminan de vida propia cuando se liberan de la dependencia semi colonial residual, sobre todo en el campo de las ideas, al tiempo que se consolida la conquista de vitales espacios político-democráticos que desde hace más de veinte años es orgullo de la región, demostrando una vez más hasta que punto política, sociología y economía son expresión inequivocablede una determinada cultura.

Grosso modo los gobiernos de la América Latina contemporánea tienen el claro objetivo de procurar una integración más equilibrada entre las culturas de origen precolombino, los afro descendientes y aquellas de origen española, portuguesa, italiana, hebrea y otros grupos provenientes de todos los rincones del planeta, casi siempre obligados a emigrar por guerras y carestías, llegados en sucesivas significativas oleadas migratorias entre el ‘800 y el ‘900.

En Uruguay y Argentina se dice que mientas los mexicanos descienden de los Aztecas y los peruanos de los Incas, los pueblos del Río de la Plata descienden de las naves.

Desde los primeros movimientos independentistas latinoamericanos de inicio ‘800 a hoy transcurren algo más de doscientos años, por tanto, en relativamente poco tiempo ocurre un cambio substancial, pasando de la larga época colonial a la época de la actual independencia, si bien todavía hoy subsisten residuos semi coloniales.

¿Cómo se forma la curiosa identidad cultural latinoamericana?

¿Cómo es posible, por ejemplo, que una persona nacida en Uruguay, se sienta al mismo tiempo integrante de La Gran Patria latinoamericana?

Antes que nada porque en toda la región se habla sobre todo español y portugués-brasilero, dos lenguas hermanas. Luego porque grandes líderes latinoamericanos como Simón Bolivar, José Martí, José Gervasio Artigas, Bernando O’Higgins y Salvador Allende, por citar sólo algunos, tuvieron siempre presente que además de generar respuestas a la problemática de sus propios países de origen, era imprescindible la contemporánea creación de La Gran Patria Latinoamericana, por la cual dieron la vida.

Hoy, los sueños de los fundadores parecen hacerse realidad.

Una frase expresa el pensamiento de un latinoamericano de límpidos quilates:

«Es necesario convencerse que las cosas no sólo se pueden cambiar sino que la revolución de la cual nos sentimos portadores es una imprescindible necesidad».

La frase es de Jorge Bergoglio.

Estas son las raíces, la impronta cultural de un Papa patrimonio de la humanidad, que interpreta el Evangelio en clave latinoamericana.

III

Hablábamos de la lengua como factor unificante. Alcanza con imaginar qué significa para un habitante del Río de la Plata leer en español original «El Siglo de las Luces» del citado Alejo Carpentier, donde cuenta los ecos de la revolución francesa en el Caribe, fulmíneamente aterrorizados por auténticas guillotinas francesas transportadas en sombríos bastimentos desde el Viejo Mundo. Una gran lección de historia sumergida en el fuego tropical, con infaltables y apasionantes historias de amor. Es como participar de una fábula que se desarrolla no en otro mundo, sino en el propio universo lingüístico y cultural. Experiencias de este tipo otorgan para siempre un sentido de pertenencia muy particular.

Es curioso constatar che los latinoamericanos perciben el propio país de origen naturalmente insertado en un contexto mucho más amplio, donde se calcula que hoy conviven alrededor de seiscientostreinta millones de personas. Viceversa, ser europeístas en Europa no es tan descontado.

En América Latina un realismo realmente mágico planea sobre todas las cosas.

El Nuevo Mundo en realidad es tan antiguo como el resto del planeta, sólo que en el momento del descubrimiento era escenario de cosas jamás vistas en occidente, que esperaban desde hacía siglos la palabra bautismal capaz de unir las dos orillas de los océanos. Y la tuvieron, no en una sola narración o grupo de ellas sino en una entera literatura producida en las dos lenguas prevalentes.

Vengamos a nuestro tema, es decir La Pintura latinoamericana contemporánea imbricada indisolublemente en el contexto cultural más arriba esbozado, objeto del quehacer de Amor América Gallery.

En lo concerniente al mercado, casas de subastas de primer nivel como Shoteby’s y Christie’s cultivan desde hace años secciones específicas dedicadas al arte contemporánea latinoamericana. Válido instrumento a disposición de coleccionistas, galeristas y estudiosos de todo el mundo, propuesto regularmente en subastas en Londres, Paris, Hong Kong y New York, por ejemplo, con puntuales publicaciones de los precios de venta obtenidos, que alcanzan de año en año cifras récord y son un seguro indicador de las cotizaciones de los artistas pertenecientes a esta cultura, muchos de los cuales gozan de buena salud.

Cuanto a las ferias-mercado de arte contemporáneo internacionales Art Basel es, como sabemos, la más grande del mundo, con citas anuales en Basilea, Miami y Hong Kong, las cuales desde hace años, ponen al centro de la propia actividad el arte contemporánea latinoamericana, con volúmenes de ventas vertiginosos.

La madrileña Arco, la más importante feria-mercado española, el año 2015 dedicó al arte contemporánea latinoamericana una particular atención.

Así, las motivaciones de algunos participantes:

«La escena latinoamericana es una de las más ricas en ideas y creativas del planeta», dice el artista español Bernadi Roig.

«Latinoamérica es el futuro», afirma la galerista Isabel Mignoni.

El español Pepe Cobo, dice:

«…en este momento, los latinoamericanos deben tener el rol de protagonistas y anfitriones de la escena internacional en vez de ser objeto de arrogancias indebidas y ya fuera de lugar».

Naturalmente es absolutamente necesario evitar arrogancias al revés, augurándonos desarrollar a niveles todavía más altos el diálogo intercultural con todas las otras civilizaciones del planeta, pasadas y presentes, que tanto tienen qué decir y de las cuales tenemos siempre mucho que aprender.

Finalmente es necesario señalar que además de cualificadas galerías latinoamericanas operantes en países clave como Mexico, Brasil y Argentina, existen galerías que trabajan exclusivamente con artistas latinoamericanos radicadas fuera de la región, en los Estados Unidos, por ejemplo, y ahora por primera vez en Italia con sedes también en Bélgica y Uruguay como Amor América Gallery.

Somos conscientes que la cultura latinoamericana es un mosaico imprescindible de la global, cambiante y en ciertos aspectos discutible red (Internet) que es el mundo contemporáneo, inmerso hasta la coronilla en la Babel de febriles internautas, los cuales, se diría, representan una naciente cultura con vocación a la superación de antiguas barreras, anclada sin embargo, obligatoriamente, a la propia realidad, que obtiene por esta vía mayor visibilidad, para bien y para mal.

IV

Adentrándonos en nuestro tema, es necesario subrayar que a partir del «Tratado de la Pintura» de Leonardo da Vinci podemos decir sin temor a equivocarnos que la pintura es, al mismo tiempo, una ciencia, una técnica y una poética o arte tout court. Es importante notar, no sin estupor, que al día de hoy, el coté científico de la pintura nunca, o casi, es tenido en la debida cuenta.

Por lo que concierne mi modo de percibir la poética, pienso que la misma está íntimamente vinculada a la actividad onírica, vale decir que soñar es una creación involuntaria, cosa que a veces logro trasponer en la pintura. Es como si mis mejores obras emergieran solas, fueran appunto involuntarias, un sueño del cual no quisiera despertarme. Algo cercano a la magia.

Cuando emergen es como si alguien me las hubiera dictado y ese alguien estuviera dentro mío. Es el mismo sorprendente creador de mis sueños y de mis pesadillas, que conoce el sentido de la vida y lo destila poco a poco. Esta es la poética que no se aprende. Que no tenemos necesidad de aprender porque está dentro de cada uno de nosotros.

Ciencia, técnica y una natural predisposición al sueño cultivada con atención, tal el fulcro de la pintura.

Trato de seguir de la mejor manera posible al creador de mis sueños, con un pie en el estribo de la ciencia y otro en la técnica.

«Sueño mi pintura. Luego pinto mi sueño», escribió Van Gogh.

Esta otra reflexión es del cineasta Akira Kurosawa:

«Cuando sueña el hombre es un genio».

Genio, tal vez, es quien alcanza a dilatar la barreras de sueño hasta el punto de fundirlo con la conciencia. Cuando alguien o algo nos hace decir «Es un sueño» estamos ya dentro de el.

Consciente e inconsciente dialogan y conviven sea en nuestras obras que en la vida.

Ciertamente sueños y pesadillas exprimen la biografía de nuestras almas, hechas de luces y sombras, de dudas y certezas, de grandes conquistas espirituales y dolorosas derrotas, frecuentemente grandes maestras.

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